Corrección de cicatrices

Aunque las cicatrices son la forma normal de curación del organismo ante las heridas, con alguna frecuencia ocasionan luego limitaciones de función o bien son estéticamente inaceptables. El criterio médico para el tratamiento de una cicatriz puede ser completamente diferente si se trata de corregir un defecto funcional causado por la cicatriz (por ejemplo, la imposibilidad de cierre de un párpado) que si se trata de mejorar una situación estéticamente inaceptable. En el primer caso, puede estar indicado actuar precozmente sobre la cicatriz a objeto de preservar la función que la cicatriz ha afectado. En el segundo, siempre es aconsejable esperar a que haya transcurrido el tiempo necesario para la maduración cicatricial -que nunca suele ser menor de seis meses- y permite entonces realizar una evaluación correcta de las auténticas secuelas estéticas producidas por la cicatriz y de la posibilidad de obtener una mejoría real mediante un procedimiento quirúrgico. No es raro que muchas cicatrices mejoren tanto con el paso del tiempo que sea innecesaria una actuación quirúrgica.


 

¿Es posible borrar una cicatriz?

Muchos/as pacientes tienen el concepto equivocado de que la cirugía plástica, o alguna técnica de su rama, la cirugía estética, consiguen “borrar” cicatrices. Lamentablemente, esto no es así. Existen diversos procedimientos que consiguen, en el mejor de los casos, minimizar la visibilidad de una cicatriz. Sin embargo, cuando se argumenta que las intervenciones de cirugía estética “no dejan cicatrices”, debe tenerse en cuenta que las incisiones quirúrgicas que han producido esas cicatrices han sido escogidas cuidadosamente para situarlas en sitios donde produzcan la mejor cicatrización y que además sean lo menos evidentes posibles. Al mismo tiempo, las técnicas de incisión y sutura realizadas habrían sido muy meticulosas ya desde el principio, a diferencia de las cicatrices que resultan como consecuencia de un accidente. Por tanto, al plantearse realizar una revisión quirúrgica de una cicatriz causada por un accidente, el paciente debe tener siempre en mente que, aunque a veces existan razonables expectativas de obtener una mejoría, una parte de las secuelas cicatriciales probablemente persistirá permanentemente.

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¿Tiene importancia en el pronóstico de la cicatriz su localización?

Hay diversos factores que influyen sobre el pronóstico de una cicatriz. Uno importante es la localización. Las fibras colágenas de nuestra piel están orientadas, en todo nuestro organismo, siguiendo unas líneas de mínima tensión, que tienden a corresponderse con los micropliegues y arrugas de la piel. En principio, aquellas cicatrices que se orientan en el mismo sentido que esas líneas de mínima tensión, tienden a tener buena calidad estética. Por el contrario, aquellas que cruzan estas líneas tienen más tendencia a retraer y producir cicatrices de mayor visibilidad.

Por otra parte, las diferentes zonas corporales curan de distinta forma. Las cicatrices en cuero cabelludo, palmas de manos, plantas de pies, las horizontales en párpados, en la frente, etc. suelen producir cicatrices de buena calidad. Por el contrario, las cicatrices verticales u oblicuas en párpados y en la frente, las cicatrices que se aproximan a la línea media, a las ramas mandibulares, las de la espalda o de extremidades inferiores, tienden en general a ser de una calidad estética pobre.

La forma de la herida también influye en la visibilidad de la cicatriz. Las cicatrices circulares o semicirculares tenderán a producir un abultamiento en su porción central. También serán de mala calidad aquellas en que el corte no es perpendicular a la piel, sino que son sesgadas u oblicuas.

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¿Qué otros factores influyen en la posible visibilidad de una cicatriz?

La visibilidad cicatricial está regida por múltiples factores. Existen algunos importantes, como la edad, la raza, el agente causante de la cicatriz, la capacidad de cicatrización personal, etc., que pueden influir muy significativamente en la calidad de la cicatriz final. En principio, las personas de piel oscura tienen tendencia a producir cicatrices de peor calidad estética. Y, contrariamente a lo que se pudiera pensar, los ancianos suelen producen cicatrices mucho menos visibles que los niños. La calidad estética de la cicatrización tiende a mejorar con la edad.

El agente causante es también determinante. Las cicatrices producidas por quemaduras o agentes que ocasionen destrucción cutánea (cáusticos, desgarros, aplastamientos, laceraciones, Etc.) suelen ser mucho más evidentes que las cicatrices producidas por cortes limpios y verticales a la piel.

Por último, cada individuo tiene su propia y particular forma de cicatrizar. Esto es algo independiente de lo que popularmente se llama “encarnadura”, que es la velocidad con la cual curan las lesiones. La calidad final de una cicatriz no tiene porqué corresponderse con una persona que cura rápidamente. Por ejemplo, los bebés y niños curan con gran rapidez. Sin embargo, producen con frecuencia cicatrices retráctiles, que por lo general son muy visibles. Los ancianos, en cambio, con una curación más lenta, suelen producir finas cicatrices lineales, con menor tendencia a retraer, que con el paso de unos pocos meses pueden ser menos evidentes. Otro factor que influye significativamente en la calidad de la cicatriz es la tensión a la que están sometidos los bordes de la herida. En general, las heridas suturadas bajo tensión producen cicatrices de calidad estética considerablemente inferior a aquellas suturadas sin tensión. Es por esto que una revisión cicatricial realizada meses después de una operación podría llegar a producir una cicatriz de mejor calidad estética que la intervención original, en la que los bordes cutáneos debieron suturarse bajo tensión debido a la naturaleza de la primera intervención.

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¿Cuándo se puede corregir una cicatriz?

En principio, no debería tratarse ninguna cicatriz -a no ser que esté comprometiendo alguna función corporal- antes de que se haya estabilizado el proceso de maduración cicatricial. Este proceso no suele durar menos de seis meses, y en algunas personas puede llegar incluso a más de dos años. El apresuramiento en la corrección de las secuelas cicatriciales produce resultados habitualmente mediocres. Además, la sola precaución de dejar pasar el tiempo puede permitir ver, al cabo de unos meses, que algunas cicatrices que parecían precisar de tratamiento quirúrgico han reducido su visibilidad hasta tal punto que ya no lo requieran. Tras una exploración, le orientaremos sobres las posibilidades de mejoría que presenta su caso concreto. Lamentablemente, hay un número importante de cicatrices que –aunque son percibidas como muy evidentes por el paciente- no tienen posibilidades significativas de mejoría mediante cirugía. Si así fuera el caso, se le informará sobe ello.

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¿Cómo se corrige una cicatriz?

Existen diversos procedimientos para corregir cicatrices y reducir su visibilidad. El más sencillo es la escisión simple. Consiste en resecar toda la cicatriz y suturar cuidadosamente, en uno o más planos, los bordes de la herida. Se puede usar en cicatrices lineales finas, no retráctiles, con buena orientación y sobre piel que deslice adecuadamente.

En aquellos casos en que la piel es menos deslizante y se encuentra más fija a los tejidos subyacentes, hay que liberarla para permitir que deslice adecuadamente y permita un cierre libre, sin tensión. Este método se denomina escisión y plastia por deslizamiento.

Cuando la cicatriz, o parte de ella, está orientada de tal forma que cruza los pliegues de mínima tensión, se recurre a técnicas que procuran cambiar su orientación. Una de estas técnicas es la Plastia en W. Consiste en resecar la cicatriz y trazar múltiples triángulos a ambos lados de la misma. Una vez liberada la piel y suturado, estos triángulos casan unos con otros. Esto rompe la linealidad de la cicatriz reduciendo su tendencia a retraer y al mismo tiempo los componentes individuales de la cicatriz resultante están más cercanos a la orientación de las líneas de tensión mínima. En la figura, una cicatriz semicircular, orientada transversalmente, se transforma en ramas de predominio vertical u oblicuo mediante una plastia en W. Al mismo tiempo, se evita la linealidad de la cicatriz, con lo que se reduce su tendencia a retraer.

Una variante particularmente utilizada en cirugía plástica es la Plastia en Z o Z-plastia, que traza una incisión en forma de Z, con su rama central sobre la cicatriz. Los dos triángulos delimitados por la Z se trasponen antes de suturarlos, elongando así la cicatriz central y cambiando la orientación de los componentes de la cicatriz. En la figura se observa el uso de una Z-plastia para modificar la orientación de una cicatriz que cruza el surco nasogeniano, alineándola con él y elongando la cicatriz al mismo tiempo, con lo que se reduce su tendencia a retraer. Estas Z-plastias pueden ser únicas o también múltiples en caso de cicatrices de gran longitud.

Cuando la cicatriz es tan extensa que no sea posible escindirse en su totalidad, se puede recurrir a escisiones seriadas o bien al uso de la expansión cutánea. Las escisiones seriadas consisten en resecar husos de tejido dentro de la cicatriz, reduciendo así paulatinamente su área total. De esta forma, en dos o más intervenciones se puede llegar a resecar el área cicatricial en su totalidad. La expansión cutánea consiste, esencialmente, en la introducción de una bolsa de silicona (expansor) bajo la piel sana, exenta de cicatrices, adyacente a la cicatriz que se desea resecar. Esta bolsa está unida a una cúpula de inyección, donde se irán inyectando en las semanas sucesivas, cantidades progresivas de suero fisiológico. Esto hace que el expansor se hinche y haga dar de sí a la piel sana. Cuando se ha alcanzado un tamaño suficiente para permitir cubrir toda la cicatriz, en una segunda intervención ésta se reseca. El defecto se cubre con la piel expandida, desechando entonces el expansor.

Finalmente, en aquellas cicatrices que no son susceptibles de mejoría mediante estas técnicas, pero que presentan irregularidades de superficie que las hacen excesivamente visibles, se podría obtener una mejoría mediante el procedimiento de dermoabrasión. La dermoabrasión es un procedimiento quirúrgico que elimina las capas externas de la piel. Consiste en la aplicación, bien manual o por medio de un motor quirúrgico, de un instrumento abrasivo. Habitualmente utilizamos una fresa de diamante que gira a alta velocidad. Con ello se consigue una renovación de toda la capa externa de la piel y un suavizamiento de las irregularidades cutáneas. En ocasiones, el efecto conseguido, puede ser similar al de “difuminación” de un maquillaje. Será entonces más difícil precisar los limites de la cicatriz con lo que se reduce su visibilidad. La dermoabrasión se puede repetir, separando las intervenciones por períodos de descanso y recuperación de la piel.

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¿Qué tipo de anestesia se utiliza para corregir las cicatrices?

El tipo de anestesia a utilizar depende de diversos factores. En una cicatriz pequeña y un/a paciente adulto/a, posiblemente la intervención se pueda realizar utilizando solamente anestesia local. A medida que las cicatrices van siendo mayores, o cuando los/as pacientes son niños o personas más aprensivas, se recurre a la anestesia local con sedación o a la anestesia general. La revisión cicatricial es un proceso lento y meticuloso, que exige una realización esmerada para poder tener el máximo de garantías de que la visibilidad de la cicatriz será lo menor posible. Esto exige un tiempo quirúrgico prolongado, lo que para el paciente muchas veces resulta cansado y difícil de tolerar, en especial tratándose de niños. La anestesia general, realizada por un especialista en anestesiología y en un hospital moderno y bien dotado, ofrece los máximos índices de seguridad. Cuando las cicatrices se sitúan por debajo de la cintura, se puede recurrir también como alternativa a la anestesia epidural (de cintura para abajo).

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¿Cuándo se puede apreciar el resultado de una corrección cicatricial?

La corrección quirúrgica de una cicatriz, al igual que cualquier otra herida, requiere pasar por todas las fases de maduración cicatricial. Este proceso no se puede acelerar. Además, la corrección cicatricial actúa sobre un tejido que ya ha sido agredido previamente. Por ello, se considera que el resultado final de una revisión quirúrgica de cicatrices no se puede evaluar antes de que haya transcurrido un mínimo de doce meses a contar de la fecha de la intervención.

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¿Cuántas intervenciones se necesitan para corregir una cicatriz?

Esta es una pregunta difícil de contestar en general. Existen cicatrices pequeñas y lineales, que con una sola intervención pueden obtener una mejoría satisfactoria. En otros casos está indicado realizar una nueva revisión cicatricial o una dermoabrasión una vez transcurridos de seis meses a un año. Las cicatrices extensas o complejas pueden requerir varios tiempos quirúrgicos.

En caso de utilizar expansores, la propia naturaleza de la intervención requerirá como mínimo dos operaciones: una para introducir el expansor y la segunda para retirarlo, quitar la cicatriz y aplicar sobre la zona la piel expandida. Posteriormente, podrían requerirse operaciones adicionales para realizar correcciones menores.

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¿Qué exámenes preoperatorios son necesarios?

Aparte de la historia clínica y de la exploración realizada durante la primera consulta y de posibles exámenes complementarios individuales, se suele realizar un electrocardiograma y un análisis de sangre como ante cualquier intervención quirúrgica. Puede estar indicado realizar una radiografía de tórax en pacientes de más de 40 años, o en fumadores. Desde 15 días antes de la intervención, debe abstenerse de tomar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico o salicilatos {Aspirina® o sus derivados} y antiinflamatorios, ya que favorecen el sangramiento quirúrgico y la formación de hematomas postoperatorios. También tiene este efecto la Vitamina E y productos que la contengan, como el aceite de onagra. Si necesita tomar alguna medicación, consúltenos antes de hacerlo. El día que se le haya señalado para la intervención, deberá acudir en ayunas, es decir, sin haber tomado ningún alimento -ni siquiera agua-, desde al menos 6 horas antes de la intervención. No debe aplicarse lociones o cremas de belleza, facial ni corporal, maquillaje, lápiz de labios y ojos, así como laca de uñas: lleve las uñas sin pintar. Se recomienda abstenerse de consumir bebidas alcohólicas desde tres días antes de la intervención. Si Ud. es fumador/a, debería interrumpir el consumo de tabaco al menos tres días antes de la intervención, aunque lo ideal es dejar de fumar completamente al menos 15 días antes de la operación. El consumo de tabaco supone un riesgo adicional importante para la viabilidad de los tejidos.

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¿Cuánto tiempo suele durar la operación?

El tiempo operatorio real de una corrección cicatricial es muy variable y depende de la extensión y localización de las cicatrices así como del tipo de intervención a practicarse. Sin embargo, la corrección de una cicatriz suele ser un proceso meticuloso y laborioso, que requiere dedicación y tiempo. Una cicatriz mínima se podrá corregir en un tiempo de media hora aproximadamente, pero a medida que aumenta la complejidad, el tiempo operatorio se hace también más prolongado, pudiendo llegar a ser de varias horas.

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¿Cuánto tiempo debo permanecer en el hospital?

Esto depende completamente del tipo de intervención. Las cicatrices extensas, que requieren procedimientos importantes y complejos pueden precisar hospitalización durante algunos días. Lo habitual es que las correcciones cicatriciales medianas se puedan realizar con una hospitalización de unas 24 horas. En intervenciones menores, que se hayan podido realizar con anestesia local, la operación se hace sin hospitalización, en régimen ambulatorio.

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¿Cuáles son los cuidados que hay que tener en el postoperatorio?

Debe tener la precaución de mantener secos los apósitos que se le coloquen. Procure tener cuidado al lavarse o ducharse para no mojarlos. Normalmente no es preciso ningún tratamiento local, pero si estuviera indicado, se le dirá lo que debe hacer. No retire ni cambie los vendajes que se le hubieran aplicado a no ser que se le indique o que accidentalmente moje la zona. Suele ser preferible dejar la zona operada al aire que dejar un vendaje mojado.

Durante las primeras semanas y meses del postoperatorio debe usted vigilar su cicatriz para poder apreciar una tendencia a la cicatrización queloidea o hipertrófica. Se trata de cicatrices violáceas o rojas, induradas, con frecuencia retráctiles, que tienden a abultarse y ensanchar. A la palpación resultan duras y con frecuencia suelen producir picor. Si esto ocurriera, debería acudir a consulta para indicarle el tratamiento adecuado a fin de intentar frenar el proceso de hipertrofia y aplanar nuevamente la cicatriz. Hay personas que tienen una especial tendencia a cicatrizar de esta manera. Como hemos comentado antes, la cicatrización hipertrófica o queloidea es más frecuente en personas de piel oscura, en las zonas cercanas a la línea media y en personas jóvenes. Sin embargo, estos son datos estadísticos y las excepciones son abundantes.

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¿Cuáles son las posibles complicaciones?

Ninguna intervención quirúrgica o tratamiento médico está libre de riesgos o de que se produzca alguna complicación. Sin embargo, el porcentaje de complicaciones es escaso. Naturalmente, se toman todas las medidas necesarias para que las complicaciones se mantengan reducidas a un mínimo.

Aparte de las complicaciones de índole general, propias de cualquier proceso quirúrgico, existen algunas otras específicas de este tipo de procedimientos. Entre las más habituales, están las siguientes:

  • Aunque se haga todo lo posible para reducir su visibilidad utilizando técnicas cuidadosas, suturas en varios planos, materiales muy finos, etc., los puntos de sutura pueden dejar cicatrices puntiformes. En la mayoría de los casos palidecerán rápidamente y serán inapreciables. Sin embargo, en pacientes con una especial tendencia a cicatrices hipertróficas o queloideas, las señales de sutura pueden llegar a ser evidentes.
  • La cicatrización hipertrófica o queloidea, ya mencionada antes, puede influir mucho en una cicatriz final de mala calidad estética. Existen técnicas médicas para frenar esta tendencia y aplanar la cicatriz resultante, pero la visibilidad final siempre será superior al de una cicatriz con un proceso de cicatrización normal.
  • Algunas áreas, como la espalda, extremidades inferiores, etc., producen frecuentemente cicatrices llamadas dehiscentes. Estas cicatrices tienden a ensanchar con el tiempo, aumentando con ello considerablemente su visibilidad.
  • La resección de cicatrices actúa con frecuencia sobre un tejido fibroso, de vascularización pobre. Este tejido se defiende relativamente mal de las infecciones. Durante la intervención se tomaran las medidas precautorias conducentes al reducir al mínimo el riesgo de una infección. Sin embargo, no es posible eliminarlo del todo. Si existiera una infección se le trataría para corregirla. Sin embargo, esta eventualidad también puede producir una cicatriz más visible.
  • Los hematomas, o acúmulos de sangre en la zona intervenida, aumentan el riesgo de infección y a la vez tienden a producir una induración de la zona afectada. Habitualmente se reabsorben sin problemas o bien pueden ser drenados quirúrgicamente. Sin embargo, pueden pasar inadvertidos, retardar el proceso de cicatrización y conducir a cicatrices de mayor visibilidad.
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¿Dónde puedo obtener más información?

Internet es una de las mayores fuentes de información en la actualidad. Lo difícil es distinguir qué información es correcta y adecuada, y conseguir distinguir información imparcial, completa y veraz, de la propaganda. Uno de los mejores sitios que ofrecen información extensa sobre todo tipo de procedimientos de Cirugía Plástica es la página web de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

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Garantía:

No es posible ofrecer una garantía sobre el resultado de una intervención quirúrgica, excepto en que pondremos todo nuestro esfuerzo y conocimientos en conseguir el mejor resultado. Ningún procedimiento quirúrgico tiene éxito en el 100% de los casos. Las reacciones de cada paciente a la cirugía y su forma de cicatrizar son diferentes. La capacidad del cirujano se puede juzgar por su titulación, sus años de experiencia, su afiliación a Sociedades Profesionales reconocidas, la incidencia de complicaciones y la satisfacción de sus pacientes.

 

En caso de que esta información no hubiera contestado todas sus preguntas, no dude en consultar lo que crea necesario. El propósito de este documento es ayudarle para tomar su decisión con un conocimiento adecuado de las ventajas, posibilidades y posibles inconvenientes y riesgos de esta técnica. Cualquier consejo o comentario que se le haga a Ud. personalmente tiene siempre prioridad sobre lo que aquí se especifica, ya que este texto está redactado de modo general.