Lifting o “Estiramiento Facial”

El propósito de la intervención es conseguir que su aspecto facial sea lo más favorable y juvenil posible. Sin embargo, si espera Ud. una transformación milagrosa o que su vida social, afectiva o profesional cambie automáticamente tras haberse intervenido, puede llevarse una desilusión. Un mejor aspecto no garantiza una nueva vida. El “estiramiento” facial (Ritidectomía o “Lifting”), al mejorar su autoimagen corporal, logrará incrementar su autoestima, mejorar su calidad de vida y facilitar su integración social y profesional, pero no necesariamente que la actitud de otros hacia Ud. cambie sólo por el hecho de haberse operado.

 

¿Qué entendemos por autoimagen corporal?

La autoimagen corporal es el concepto que poseemos de nuestro propio cuerpo y de nuestro aspecto. Contiene no sólo lo que nosotros percibimos de nosotros mismos, sino que es al mismo tiempo el reflejo de lo que detectamos en quienes nos rodean. La autoimagen determina en gran parte nuestro comportamiento hacia los demás e influye sobre nuestra sensación de bienestar, malestar o ansiedad.

La belleza o fealdad no sólo forma parte de la autoimagen corporal subjetiva, sino que incluye la opinión de otros. El resultado de un estiramiento facial será más favorable si el/la paciente aprecia en los que le rodean que el resultado estético ha sido satisfactorio. Por ello es importante que familiares y amigos colaboren con una actitud favorable hacia la intervención. Por otra parte, es indudablemente necesario que las expectativas del/de la paciente estén en consonancia con las posibilidades reales de mejoría a conseguir.

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¿Cuál es la edad más conveniente para operarse?

Cada persona tiene un ritmo distinto de envejecimiento, tanto en lo que se refiere a la función orgánica y a la capacidad física y psíquica, como también al aspecto externo. Como consecuencia del envejecimiento se produce un descenso de la piel y disminución del tono muscular, que da lugar a la aparición de pliegues y arrugas. Aunque haya personas que aceptan envejecer, a la mayoría las arrugas les recuerdan constantemente el paso del tiempo y son motivo de preocupación.

Gracias a los adelantos de la medicina, se llega en buenas condiciones físicas a una edad madura. Con frecuencia el aspecto externo no se corresponde con ese buen estado general y las personas se sienten más jóvenes y activas de lo que aparentan. El momento adecuado para intervenirse no depende pues, de la edad cronológica u orgánica, sino del momento en que la persona advierte la disociación entre la edad psíquica y anímica con la que representa externamente.

La preocupación por la aparición de signos de envejecimiento depende de la sensibilidad de la persona. Puede iniciarse un día ante el espejo, al ver que con el maquillaje habitual o tratamiento de la esteticista los pliegues y arrugas ya no se pueden ocultar, o bien ser debido a cualquier comentario ajeno. Interviene también la situación personal en el ambiente familiar, afectivo, social y profesional. Si la persona no es plenamente aceptada se siente insegura y aparecen temores de ser reemplazado/a por alguien de aspecto más atractivo. Esto ocurre sobre todo en las profesiones que se desempeñan cara al público.

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¿Cuándo está indicada una intervención de lifting?

La intervención se puede realizar cuando empiecen a preocuparle las señales del paso del tiempo en su aspecto, lo que no depende de una edad determinada. Las arrugas de los párpados pueden aparecer ya entre los 20 y 30 años y las bolsas de los párpados, cuando son constitucionales o hereditarias pueden existir incluso antes. Entre los 35 y 45 años ya se evidencia un descenso de las cejas y de los párpados superiores y se profundizan los surcos nasolabiales con descenso de la mejilla. Aunque muchas personas suelen fijarse más en el cuello, los primeros signos de envejecimiento se acusan antes en los párpados, la región que rodea los ojos y la mitad superior de la cara, ya que es a esta zona a la que va dirigida la mirada durante el contacto con los demás. Hacia los 40 – 50 años se acentúa el descenso de las mejillas con surcos nasolabiales más profundos y arrugas a nivel de la parte central del cuello.

Por lo tanto, el tratamiento en cada caso debe ser distinto e ir dirigido a corregir el defecto predominante. El momento adecuado para intervenirse dependerá pues, no sólo de lo que más le preocupe a la persona, sino también de lo que es más aparente para los demás y que no pueda ser disimulado por un maquillaje, por un tratamiento adecuado por una esteticista o por medidas no quirúrgicas como inyección de colágeno, o similares.

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¿De qué depende el resultado?

La Cirugía Estética no es una ciencia exacta. Es una combinación de ciencia, arte y habilidad manual. En el resultado final influyen varios factores, algunos de los cuales no están bajo el control del cirujano ni tampoco del paciente. Entre ellos se encuentran el grosor y la calidad de la piel, el tipo y cantidad de arrugas, la estructura ósea y cartilaginosa subyacente, factores determinados por la herencia, por influencias hormonales, por el proceso de cicatrización individual y hábitos personales en relación a la nutrición, al consumo de alcohol y tabaco, etc., factores que pueden influir además en la permanencia del resultado.

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¿Cuántos años rejuvenecerá mi aspecto y en cuánto tiempo volveré a tener el aspecto actual?

La desinformación producida por personas, -habitualmente no especialistas- y en especial por empresas que de forma desaprensiva pretenden captar clientes a través de los medios de comunicación, puede tal vez crear en alguna persona la ilusión de que si tiene más de 40 años logrará un aspecto de menos de 20. Es obvio que esto no es posible, pero sí se puede pronosticar, en cambio, que mejorará sensiblemente su aspecto, tal vez incluso 10 o 15 años, dependiendo de los factores antes mencionados. Se encontrará Ud. mejor y posteriormente su aspecto continuará siendo más juvenil que el que correspondería a su edad cronológica, es decir la que tendría si no se hubiera intervenido, de modo que Ud. se sentirá mejor en relación a otras personas de su misma edad.

La contestación a la pregunta formulada con frecuencia acerca de cuánto va a durar el resultado quirúrgico será pues: “La cirugía del envejecimiento facial retrasa el aspecto de envejecimiento externo”. “Retrasa el reloj, pero no lo detiene”. Este “retraso” será más o menos duradero dependiendo de la calidad de cicatrización y elasticidad de su piel y tejidos profundos. Algunos/as pacientes envejecen con mayor rapidez mientras que en otros/as el resultado permanece inalterable durante más tiempo. Su aspecto será más juvenil que si no se hubiese operado, aunque el proceso de envejecimiento continúe.

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¿Se puede uno volver a operar? ¿Cuándo?

Es posible repetir la cirugía de envejecimiento facial cuando el aspecto nuevamente le parezca envejecido. Esto dependerá de cómo se vea y cómo se sienta Ud. En general las segundas intervenciones suelen hacerse, como muy pronto, hacia los 6 años, y habitualmente hacia los 10 a 15 años de la primera. Sin embargo, la preferencia actual es a realizar la cirugía de la frente, párpados, región periocular (la que rodea los ojos), surcos nasolabiales y mejillas entre los 40 a 50 años y realizar después, a partir de los 50 años, la cirugía de cara y cuello. Si más adelante el/la paciente lo desea, puede hacerse entre los 60 y 75 años otra tercera intervención de cirugía de cara y cuello.

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¿Qué tipo de intervención está indicado para obtener un rejuvenecimiento facial óptimo?

Hay pacientes que ya hacia los 30 años o incluso excepcionalmente antes ofrecen un aspecto envejecido. Con frecuencia no es debido a un descenso de los tejidos faciales con arrugas y pliegues sino a determinados rasgos constitucionales causados por una disarmonía del esqueleto osteocartilaginoso de la cara, como por ejemplo, una nariz de tamaño excesivo, un mentón poco prominente o un aplanamiento de la cara, sobre todo en visión oblicua, que es el perfil que se expone más frecuentemente al hablar con otros. En estos casos, una operación de nariz, un aumento del mentón, del relieve de los pómulos o la inyección de productos de relleno o toxina botulínica no sólo mejorarán el aspecto sino que además tendrán un marcado efecto rejuvenecedor. Este tipo de intervenciones a veces pueden estar indicadas como primeras medidas de rejuvenecimiento, o como procedimientos coadyuvantes.

En general el envejecimiento de la cara comienza a notarse sobre todo a nivel de la región ocular y la zona que rodea los párpados o marco del ojo. Hacia los 30 años se inicia entonces, aparte de la posible presencia de bolsas palpebrales y de un exceso de piel de los párpados, un descenso de las cejas y de la zona inmediatamente debajo de las mismas que no pertenece en realidad a los párpados en sí y que confiere un aspecto de tristeza o melancolía. Ha de tenerse en cuenta que son sobre todo los ojos los que dan vida a la cara y atraen la mirada de los demás. Aunque para el/la paciente suele ser más preocupante la aparición de las primeras arrugas en el cuello, éstas suelen ser menos evidentes para los demás. En consecuencia, en el/la paciente de 30 a 40 años con cierta frecuencia es preferible aconsejar la realización de una operación de nariz, de aumento de mentón o de pómulos, si están indicados, junto con una elevación de las cejas y de la región de la frente y de los párpados superiores e inferiores como primera medida de rejuvenecimiento facial. Esto permite a su vez posponer un estiramiento de cara y cuello. Mediante este procedimiento se consigue mejorar la caída de la mejilla, tensar la zona de las “patas de gallo”, despejar la parte superior y externa de los párpados superiores y producir un ojo más juvenil. Además, se puede aminorar la profundidad de los surcos nasolabiales o reducir una incipiente papada añadiendo una aspiración de grasa. Simultáneamente se pueden infiltrar productos de relleno en arrugas profundas o usar toxina botulínica en las zonas con arrugas de expresión de la mitad superior de la cara.

Con todas las diferencias individuales posibles, a partir de los 45 años ya se marcan más profundamente los surcos nasolabiales, descienden los tejidos blandos de la mejilla, que se acumulan a nivel del borde de la mandíbula y se originan las arrugas y pliegues del cuello. Cuando esto sucede ya estaría indicado proceder a un estiramiento de cara y cuello.

No se suele realizar un estiramiento aislado del cuello ya que prácticamente siempre la piel de la cara también está descendida. El resultado sería entonces un cuello rejuvenecido que contrastaría con el aspecto envejecido de la cara. Ahora bien, muy frecuentemente se añade la cirugía de los párpados al estiramiento facial ya que la elevación de la piel de las mejillas eleva también la piel del párpado inferior produciendo a este nivel algunas arrugas adicionales que se pueden corregir simultáneamente.

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¿Qué cicatrices quedan?

En cirugía estética se practican las incisiones en las zonas de la cara y de los párpados donde sean menos visibles y puedan ser mejor camufladas. De este modo, las cicatrices al cabo de poco tiempo pueden ser muy poco evidentes, incluso a corta distancia. En la calidad de la cicatriz influyen varios factores. El cirujano es el responsable de la sutura, pero es el/la paciente quien hace la cicatriz. En general, a mayor edad la cicatriz es de una mejor calidad estética, ya que la intensidad de reparación del tejido conjuntivo que unirá los bordes de la cicatriz es menos violenta. La cicatriz depende asimismo de la tensión a la que están sometidos los bordes de la incisión. Si ésta es grande, tenderá a ensanchar. Por ello, en todo estiramiento se coloca la tensión de la sutura exclusivamente a nivel del cuero cabelludo de las zonas fronto-temporal y occipital, mientras que la tensión a nivel de las incisiones alrededor de la oreja, zona en que la cicatriz podría ser más visible, es prácticamente nula. Además, se evita así traccionar sobre el lóbulo de la oreja y desplazarlo, y se pueden retirar muy tempranamente los puntos de las zonas de sutura visibles para evitar dejar marcas de puntos. No obstante, y aunque sea muy raro, puede haber pacientes que, a pesar de la mejor técnica quirúrgica, posean constitucional o hereditariamente una tendencia hacia una cicatrización gruesa o “hipertrófica”. La cicatrización es distinta en cada región del cuerpo. Afortunadamente suele ser buena a nivel de la cara y en especial en los párpados, pero podría tener más riesgos de tender hacia la hipertrofia a nivel de la línea de implantación del pelo en la región de detrás de la oreja. Por lo tanto, en esta zona, la incisión se suele introducir por unos centímetros en el mismo límite de la implantación del pelo, y luego adentrarse dentro del cuero cabelludo a medida que se acerca a la nuca.

Cuando se practica una incisión en la región frontal, ésta varía de paciente en paciente. En la mayoría es posible colocarla entre 4 a 8 cm. por detrás de la línea de implantación del pelo. En pacientes con una frente amplia, en cambio, es preferible colocarla en la misma línea de implantación del pelo en la zona cercana a la línea media con el fin de reducir la amplitud de la frente. En este caso se realiza la incisión oblicuamente a la superficie cutánea para que los folículos pilosos que queden en profundidad atraviesen unos meses más tarde la misma cicatriz, reduciendo su visibilidad.

En otros pacientes, con entradas profundas a nivel temporal, sobre todo en el varón, se colocan las incisiones en la zona central dentro del pelo para pasar delante del pelo en la zona de las entradas y volver a adentrarse en cuero cabelludo en la región temporal. Este sistema tiene por objeto reducir las entradas.

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¿Hay que afeitar el pelo para operar?

Hay cirujanos plásticos que prefieren no afeitar el pelo, realizando las incisiones directamente a través del cuero cabelludo con pelo. Nosotros preferimos afeitar una franja de cuero cabelludo a nivel de las incisiones y en la zona de cuero cabelludo que se estime que se va a resecar durante la intervención. Esto permite marcar con precisión el lugar de las incisiones, actuar en un campo más limpio, con mejor visibilidad y conseguir una mejor simetría. Al evitar que entre pelo en las incisiones, se reduce también el riesgo de una infección. Una vez realizada la escisión del cuero cabelludo afeitado, la zona con pelo queda nuevamente muy próxima, sin que en el postoperatorio se suela apreciar el área afeitada antes de la intervención.

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¿Se actúa sólo a nivel cutáneo o también sobre las estructuras profundas de la cara?

Antiguamente sólo se separaba la piel de los tejidos profundos de la cara, se desplazaba hacia arriba y hacia atrás, se eliminaba el exceso cutáneo y se suturaba. Actualmente se ha visto que en realidad participan del proceso de descenso y relajación no sólo la piel, sino también las estructuras más profundas. Por debajo de la piel y de la grasa hay una estructura con cierta continuidad, compuesta por los músculos y fascias superficiales de la cara. Actualmente se liberan también estas estructuras. La finalidad es tensar y elevar los tejidos blandos profundos de modo independiente de la piel. Con esto se consigue reducir la tensión a nivel de la sutura cutánea produciendo una mejor cicatriz. El resultado que se obtiene no sólo es más duradero, sino también más natural, evitándose el aspecto de “estirado” de los procedimientos antiguos.

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¿Qué anestesia se utiliza?

Preferimos practicar esta intervención y la mayoría de las técnicas adicionales bajo anestesia general controlada. En realidad, no es imposible hacerla bajo anestesia local y sedación, pero, contrariamente a lo que pudiera parecer, esto incrementa los riesgos en lugar de reducirlos. Por otro lado, las molestias e incomodidades que ocasiona una intervención de este tipo bajo anestesia local hacen que el/la paciente encuentre el procedimiento poco soportable. Aún combinada con una sedación profunda la intervención es dolorosa durante al menos algunos momentos, aparte de molesta por la posición prolongadamente forzada de la cabeza. Además, exige una cantidad importante de anestésico local que pasa a la circulación general. La delicadeza de las regiones a tratar exige una realización calmada y meticulosa, dedicándole todo el tiempo que sea preciso para obtener un resultado óptimo. Esto es difícilmente posible bajo anestesia local. La anestesia general, bajo control electrocardiográfico, de saturación de oxígeno en sangre, tensión arterial y respiratorio constante, realizada por un anestesiólogo competente y en un hospital moderno y bien dotado, ofrece los máximos índices de seguridad.

Consideramos que, a pesar de incrementar el coste operatorio, es muy preferible una anestesia general controlada, realizada por un anestesiólogo que se ocupe constantemente de su estado general, a una anestesia local con sedación que obliga al cirujano a estar atento no sólo a la intervención en sí, sino también del estado general de su paciente.

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¿Es doloroso un estiramiento de cara y las técnicas adicionales?

Estando anestesiado/a, naturalmente Ud. no se entera de la intervención. El/La paciente se duerme, y cuando el anestesiólogo le despierte, ya estará operado/a. En cuanto al postoperatorio, no es doloroso. Supone cierta molestia debido a la presión del vendaje durante el primer día y también por la hinchazón, que irá en aumento hasta el tercer día, después del cual decrece. Al principio puede notar algún dolor y acorchamiento al tacto. Sin embargo, cualquier dolor puede ser tratado con analgésicos que le permitirán tener un postoperatorio confortable. Es posible que note cierto acorchamiento en las orejas y/o en la frente, que tardará unas semanas en normalizarse.

A la mañana siguiente de la intervención se le aflojará el vendaje o cambiará por uno más ligero, se le retirarán los drenajes que llevará durante la primera noche y ya se podrá levantar. El alta hospitalaria se le dará a las 24 o 48 horas de la intervención, dependiendo de la magnitud de la operación y de su recuperación. Al salir del hospital llevará un par de vueltas de venda alrededor de la cabeza y de las orejas. Este vendaje lo mantendrá durante unos días para evitar una tracción del pabellón auricular durante el sueño. Se le prescribirá la medicación adecuada para que duerma tranquilamente durante las primeras noches después de la intervención.

Puede aparecer algún “cardenal” que en general desaparecerá hacia el décimo día. La aparición de un auténtico hematoma que requiera su evacuación es extremadamente rara debido a la hemostasia cuidadosa que se realiza durante la intervención. Tampoco son frecuentes las infecciones en la región facial. Otra molestia que conviene mencionar es que durante los primeros días, hasta que se le permita lavarse el pelo, (hacia el cuatro o quinto día) el cabello estará aplastado y apelmazado. Cuando el/la paciente es dado/a de alta del hospital, se puede tapar el pelo con un pañuelo de cabeza o gorro.

En general hacia el noveno o décimo día ya puede asumir todas sus actividades profesionales y sociales. Durante algunas semanas se encontrará algo limitado/a en los movimientos de giro de la cabeza, por la fijación profunda a nivel muscular.

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¿Cómo es la evolución postoperatoria?

Una vez dado/a de alta, deberá acudir a control en los tres primeros días, para controlar nuevamente el vendaje. Durante este tiempo no se podrá mojar la cabeza y deberá acudir a alguna revisión adicional para vigilar la correcta posición del vendaje. Debe evitar los ambientes demasiado calurosos. El vendaje se retirará entre el quinto y el décimo día después de la intervención. Una vez retiradas las suturas y si el/la paciente no lo hizo ya anteriormente, puede reanudar totalmente su vida normal sin llevar ningún apósito. Es normal que durante los primeros días o semanas haya alguna hinchazón (edema), que disminuirá con el tiempo. Mientras persistan cardenales no debe tomar el sol en las la cara. La exposición al sol -o a rayos UVA- sobre cardenales puede producir manchas muy duraderas. Los/as pacientes que usen gafas deberán evitar el contacto prolongado de la patilla de las gafas con la región de detrás de la oreja.

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¿Cuándo se retiran las suturas?

Habitualmente retiramos las suturas de las zonas visibles y suturadas sin tensión (a nivel del párpado inferior si se ha operado simultáneamente, y las suturas delante de la oreja) hacia las 48 a 72 horas de la intervención. Las demás suturas se van retirando paulatinamente, en general entre el 5º y 10º día postoperatorio. Hacia el 4º o 5º día, antes de comenzar a retirar las suturas de cuero cabelludo, se le permitirá un primer lavado de pelo. La sensación de suciedad en el pelo es considerada por muchos/as pacientes la mayor molestia postoperatoria aparte de la presión del vendaje en las primeras 24 horas. No deberá volver a lavarse el pelo hasta aproximadamente 10 o 12 días después de la intervención. Al salir del hospital puede usar un pañuelo o gorro y unas gafas de sol. Es conveniente que las gafas de sol no contacten con la mejilla ya que pueden dificultar el drenaje linfático descendente.

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¿Cuánto tiempo estaré anestesiado/a para la intervención?

Una intervención de ritidectomía frontal y de párpados puede durar alrededor de 2½ horas, y un estiramiento completo con párpados alrededor de 4 horas. Estas intervenciones requieren de una técnica exacta y minuciosa. El nivel anestésico que se requiere es poco profundo y durante la intervención, el anestesiólogo le irá administrando las dosis de mantenimiento que se requieran. Las zonas de incisión se infiltran con anestésico local para permitir al anestesista mantener un nivel anestésico más superficial. De hecho, hay intervenciones de cirugía plástica reconstructiva que requieren el triple de tiempo y se toleran sin problemas. Habitualmente, el/la paciente es despertado/a inmediatamente después de colocar el vendaje. Es normal que durante la próxima media hora tenga sensación de frío y sequedad de boca. Algún/una paciente puede tener alguna nausea o vómito, que ceden con la medicación adecuada.

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¿Se pierde sangre durante la intervención?

Normalmente y debido a una buena anestesia y hemostasia, la pérdida de sangre es moderada y se compensa perfectamente por el anestesista y en el postoperatorio. La recuperación se acelera con una medicación adecuada. La pérdida de sangre puede ser mayor en pacientes hipertensos o con fragilidad capilar, pero raramente se requiere de una transfusión sanguínea.

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¿Qué exámenes preoperatorios son necesarios?

Aparte de la historia clínica y de la exploración realizada durante la primera consulta y de posibles exámenes complementarios individuales, se debe realizar un análisis de sangre como ante cualquier intervención quirúrgica. Además, deberá hacerse un electrocardiograma y una radiografía de tórax. Desde 15 días antes de la intervención, debe abstenerse de tomar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico o salicilatos {Aspirina® o sus derivados}, ya que favorecen el sangramiento quirúrgico y la formación de hematomas postoperatorios. También tienen este efecto los antiinflamatorios, la Vitamina E y el aceite de Onagra. Si necesita tomar alguna medicación, consúltenos antes de hacerlo. El día que se le haya señalado para la intervención, deberá acudir en ayunas, es decir, sin haber tomado ningún alimento -ni siquiera agua-, desde al menos 8 horas antes de la intervención. No debe aplicarse lociones o cremas de belleza, facial ni corporal, maquillaje, lápiz de labios y ojos, así como laca de uñas: lleve las uñas sin pintar. Se recomienda abstenerse de consumir bebidas alcohólicas desde tres días antes de la intervención. Si es Ud. fumador/a, debería interrumpir el consumo de tabaco también un par de meses antes de la intervención, aunque lo ideal es dejar de fumar completamente al menos un año antes de la operación. El consumo de tabaco supone un riesgo adicional grave para la viabilidad de los tejidos en este tipo de cirugía.

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¿Qué riesgos y posibles complicaciones tiene la intervención?

Ninguna intervención quirúrgica o tratamiento médico están libres de riesgos o de que se produzca alguna complicación. Sin embargo, el porcentaje de complicaciones es escaso y está ampliamente compensado por el resultado que se puede conseguir. Naturalmente, se toman todas las medidas necesarias para que el índice de complicaciones se mantenga reducido a un mínimo. Algunas complicaciones son previsibles y si hubiera algún factor especial de riesgo lo discutiría con Ud. a la vista del resultado de las exploraciones preoperatorias. En general las complicaciones son poco frecuentes, menores en cuanto a su magnitud y pueden ser solucionadas con eficacia.

Las complicaciones de tipo general son las inherentes a cualquier intervención quirúrgica. En un centro provisto de un equipo técnico moderno y completo y con un equipo de anestesiólogos experimentado, el riesgo en cuanto al estado general es muy bajo e inferior al riesgo de accidente en un vehículo.

  • La complicación más frecuente inmediatamente después de un estiramiento facial es un hematoma. A diferencia de los cardenales habituales en toda cirugía, que al cabo de una semana dan a la piel un cierto tono amarillo y que descienden paulatinamente, los hematomas son colecciones de sangre líquida debajo de la piel o entre los tejidos. Según las estadísticas internacionales, se producen aproximadamente en un 2% de pacientes. Habitualmente se colocan drenajes durante las primeras horas del postoperatorio con la intención de reducir su frecuencia. A pesar de ello puede producirse una acumulación de sangre que requeriría su evacuación en las primeras 48 a 72 horas o después de la primera semana, cuando los coágulos vuelvan a licuarse.
  • Otra complicación infrecuente es la infección. Aparte del uso de antibióticos, una colección de pus puede eliminarse mediante una incisión pequeña o retirando alguna sutura. Como no es posible tener una asepsia total de todos los folículos pilosos, puede aparecer igualmente una foliculitis, es decir, una infección superficial a nivel de algunos folículos pilosos, que se trataría localmente. En todos/as los/as pacientes se toman medidas preventivas para prevenir una infección.
  • Debido a la disección extensa de la piel, imprescindible para obtener un buen resultado, puede haber -aunque raramente- algún sufrimiento cutáneo a nivel de las zonas de mayor tensión. Este riesgo es significativamente mucho mayor en pacientes fumadores/as y pueden dar lugar a cicatrices permanentes. El riesgo de pérdida de una zona de piel con cicatrización secundaria y la consiguiente cicatriz se cifra en menos del 1%. Cuando sucede, puede en ocasiones mejorarse quirúrgicamente al cabo de unos meses.
  • Como consecuencia de la separación de la piel de los planos más profundos, es inevitable seccionar algunas fibras nerviosas mínimas que dan sensibilidad a la piel. Esta reducción o pérdida de la sensibilidad de las zonas próximas a la oreja o en la frente, se tiende a recuperar paulatinamente en los próximos meses que siguen a la intervención.
  • Existe la posibilidad de cicatrices hipertróficas o queloideas que pudiera exigir la infiltración de corticoides, o incluso requerir una corrección quirúrgica secundaria. A largo plazo, las cicatrices que han sido hipertróficas son más anchas de lo normal. Esta complicación es infrecuente en la raza blanca, pero no imposible.
  • A nivel del cuero cabelludo, puede aparecer alrededor de la cicatriz una pérdida de cabello, produciendo a este nivel una mayor claridad del cuero cabelludo. Este tipo de defectos pueden corregirse con posterioridad. La cicatriz en sí siempre carece de pelo, ya que la incisión y proceso de cicatrización elimina los folículos pilosos. La tracción que se ejerce sobre el cuero cabelludo puede dar lugar a una pérdida de cabello. En caso de ocurrir, esta pérdida suele ser temporal, pero en algunos casos pudiera llegar a ser permanente y requerir tratamiento.
  • Cabe mencionar otra posible complicación que según estadísticas de algunos de los hospitales más importantes de Europa y Estados Unidos se cifra en un 0.8 por mil: La lesión de una de las ramas del nervio facial. Las más expuestas son la rama frontal -cuya lesión impediría levantar la ceja-, y la rama mandibular -que causaría una limitación de los movimientos del labio inferior-. En caso de ocurrir puede ser debida a una distensión de la rama nerviosa, a una lesión parcial al coagular algún vaso, o a otras causas como un edema o sección del nervio. La gran mayoría se recuperan espontáneamente en espacio de algunos meses y sólo si no se observara dicha recuperación, podría requerir una corrección quirúrgica adicional. Sin embargo, en contadas ocasiones, el defecto podría ser permanente.
  • Existen informes sobre dolor crónico (persistente) después de un lifting. Esta complicación es excepcional y por lo general autolimitada. Puede estar causada por la cicatrización dolorosa de terminaciones nerviosas.
  • Asimetría: La facciones presentan normalmente un grado de asimetría. Igualmente puede haber diferencias entre los dos lados después de un lifting.
  • Insatisfacción con el resultado estético: Es imprescindible que el/la paciente sea absolutamente franco con el cirujano con respecto a lo que desea, guiándose por sus propios deseos y no por los de familiares o amigos. Si expone Ud. con sinceridad y precisión lo que quiere, es mucho más probable que el resultado se aproxime a su ideal. Si no es factible hacer lo que Ud. pide, se lo diremos antes de la operación, y le explicaremos las razones de ello.

En realidad, la habitual escasa importancia clínica y en especial la rareza estadística de la aparición de una posible complicación se ve compensada por el resultado satisfactorio de la intervención, que contribuye a mejorar la autoestima y en definitiva, la calidad de vida.

Los riesgos y complicaciones que se mencionan aquí corresponden fundamentalmente al estiramiento de cara propiamente tal. La operación de párpados, que habitualmente se realiza conjuntamente, conlleva algunos riesgos comunes y otros diferentes, que se detallan en la documentación específica de esa intervención. Si se va Ud. a operar de párpados simultáneamente y no le hemos dado información impresa sobre blefaroplastia, pídala.

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¿Hay pacientes en los/as que no se debe realizar la intervención?

Como es natural, esta intervención, electiva al igual que todas las de cirugía estética, no se debe realizar en pacientes cuyo estado general esté por debajo de los mínimos exigibles para someterse a una cirugía o presenten alguna condición patológica que la contraindique. Para prevenir esto, se le remitirá a Ud. a la consulta de anestesia. Es también importante seleccionar a los pacientes, procurando detectar a aquellos/as cuyas expectativas sobre la operación sean ilusorias o irreales.

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¿Están satisfechos/as los/as pacientes con el resultado?

Habitualmente, los/as pacientes suelen estar muy complacidos/as, observándose que su aspecto ha dejado de ser un factor de preocupación y eliminándose los trastornos psicológicos. Es necesario que previamente esté informado/a de que el resultado de un lifting no es inmediato, sino que tarda algún tiempo en evidenciarse. El resultado definitivo se puede apreciar hacia el año de la intervención, aunque naturalmente, mucho antes ya podrá notar el cambio producido. En cuanto a las cicatrices residuales, su calidad varía considerablemente de paciente en paciente. El cirujano realiza la sutura con el mayor cuidado, pero no se puede garantizar con seguridad la calidad de la cicatriz, ya que dependerá en gran medida de la cicatrización individual de cada paciente. El grado de permanencia del resultado depende esencialmente de la calidad y elasticidad de los tejidos de cada paciente.

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¿Dónde puedo obtener más información?

Internet es una de las mayores fuentes de información en la actualidad. Lo difícil es distinguir qué información es correcta y adecuada, y conseguir distinguir información imparcial, completa y veraz, de la propaganda. Uno de los mejores sitios que ofrecen información extensa sobre todo tipo de procedimientos de Cirugía Plástica es la página de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

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Garantía:

No es posible ofrecer una garantía sobre el resultado de una intervención quirúrgica, excepto en que pondremos todo nuestro esfuerzo y conocimientos en conseguir el mejor resultado. Ningún procedimiento quirúrgico tiene éxito en el 100% de los casos. Las reacciones de cada paciente a la cirugía y su forma de cicatrizar son diferentes. La capacidad del cirujano se puede juzgar por su titulación, sus años de experiencia, su afiliación a Sociedades Profesionales reconocidas, la incidencia de complicaciones y la satisfacción de sus pacientes.

En caso de que esta información no hubiera contestado todas sus preguntas, no dude en consultar lo que crea necesario. El propósito de este documento es ayudarle para tomar su decisión con un conocimiento adecuado de las ventajas, posibilidades y posibles inconvenientes y riesgos de esta técnica. Cualquier consejo o comentario que se le haga a Ud. personalmente tiene siempre prioridad sobre lo que aquí se especifica, ya que este texto está redactado de modo general.

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