Tensado del Abdomen Flácido

La Abdominoplastia o Dermolipectomía Abdominal (Tensado del abdomen flácido) es la intervención que se lleva a cabo para reducir el sobrante de piel y de tejido graso en la mitad inferior del abdomen, además de fortalecer la musculatura abdominal y procurar aplanar el abdomen.

 

El abdomen y el pecho han adquirido en los últimos decenios una importancia relevante en la imagen corporal debido a la creciente libertad sexual y a la mayor exposición corporal en playas y en la moda actual. Un abdomen flácido y arrugado puede llegar a ser la causa de una considerable afectación emocional.

Flacidez abdomenEn la aparición de la flacidez pueden colaborar factores constitucionales, falta de ejercicio, sobrepeso, incrementos y pérdidas de peso importantes, profesiones que requieren un largo tiempo en posición sentada y fundamentalmente la distensión ocasionada por embarazos previos. El abdomen es asimismo lugar de almacenamiento de grasa superflua y resistente a los regímenes, a veces incluso sin que exista una clara tendencia a la obesidad.

Con el paso del tiempo, la piel tiende a descender por acción de la gravedad, produciéndose entonces un exceso cutáneo en la parte inferior del abdomen y a nivel del punto fijo del ombligo, ocasionando pliegues antiestéticos. Sin duda una constitución ideal, un tratamiento adecuado de la piel y la práctica habitual de ejercicio físico pueden retrasar la aparición de estos signos. Sin embargo, una vez que se hayan establecido, la única solución verdaderamente eficaz es la cirugía.

La meta es pues, conseguir, por medio de la eliminación de piel y grasa, una mejor forma del abdomen, mayor tersura cutánea y fortalecer además la musculatura abdominal.

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¿Cuándo está indicada una intervención de dermolipectomía abdominal?

La intervención está indicada cuando la flacidez ha alcanzado un grado en que constituye una limitación para la actividad física o el deporte y acarrea problemas en el vestir, o cuando afecta psicológicamente por su desviación del patrón estético. En principio, la paciente debe estar lo más cerca posible de su peso ideal. Esto facilita la intervención y disminuye la incidencia de complicaciones en el postoperatorio. Ahora bien, no es posible realizar una dermolipectomía sin dejar algunas cicatrices que serán permanentes. La mejoría estética compensa prácticamente siempre las secuelas cicatriciales, salvo en aquellas pacientes con una sensibilidad y aversión exageradas hacia la presencia de una cicatriz.

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¿Hay pacientes en las que no se debe realizar la intervención?

La abdominoplastia no es un sustituto para una reducción de peso en caso de obesidad. En pacientes con sobrepeso se debe intentar tratar antes este problema. Una vez alcanzado un peso cercano al normal, ya podría ser posible realizar una abdominoplastia. Por supuesto, y como en cualquier intervención de cirugía estética, el estado general de la paciente debe ser adecuado para minimizar los riesgos operatorios. En caso de cicatrices extensas existentes a nivel del abdomen superior, como tras operaciones de la vesícula biliar o del estómago, puede ser necesario utilizar, en lugar de una cicatriz transversal a nivel de la parte inferior del abdomen, alguna variante de técnica que signifique una cicatriz diferente. En principio, se desaconseja realizar esta intervención en mujeres que tengan previstos nuevos embarazos, ya que la distensión abdominal producida puede afectar posteriormente un buen resultado operatorio.

Existen pacientes con menor flacidez abdominal, o con una implantación alta del ombligo, en quienes no es posible realizar la intervención completa, sino que hay que recurrir a una técnica limitada, que más adelante se describe.

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¿Se corrigen las estrías con la intervención?

Las estrías son el resultado de un estiramiento de la piel más allá de su límite elástico. Esto ocasiona la rotura de las fibras de colágeno y elásticas de la dermis produciendo lo que equivale a auténticas cicatrices. Una vez que han surgido, no es posible conseguir una corrección, salvo resecando la región de piel afectada por las estrías, que es lo que se hace en la dermolipectomía abdominal. En esta intervención, las estrías que se encuentren en la parte inferior del abdomen desaparecerán, ya que esta piel se elimina durante la operación. Las que queden resultarán menos visibles, al estar la piel más tensa, pero no se borrarán.

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¿Cómo se realiza la intervención?

En realidad existen varias posibilidades quirúrgicas, que enumeraremos de menor a mayor:

  1. Cuando no existe sobrante de piel y el problema reside sólo en un acúmulo de grasa localizada en el abdomen sin exceso cutáneo aparente, el problema a veces puede mejorar mediante una técnica de lipoaspiración o liposucción. A través de una o dos pequeñas incisiones dentro del vello del pubis y a nivel del ombligo, se extrae la grasa en exceso mediante cánulas de diferente tamaño conectadas a un aparato de aspiración. Después de la aspiración se suele colocar una faja o un vendaje elástico adhesivo. Se recomienda luego llevar una faja día y noche durante seis semanas y luego durante el día hasta aproximadamente dos meses. Esta intervención es, en realidad, sólo una liposucción del abdomen, no una dermolipectomía, y sus indicaciones son precisas y limitadas.
  2. Cuando ya existe un exceso cutáneo moderado a nivel de la región inferior del abdomen, se puede realizar una “dermolipectomía parcial modificada”. En ella se practica una incisión en forma de “W” aplanada, que se ciñe al borde superior del vello púbico, prolongándose lateralmente y hacia arriba. Esta incisión permite liberar la piel abdominal y resecar el excedente cutáneo, además de realizar también un reforzamiento de la musculatura abdominal por debajo del ombligo, cuando está indicado. Esta variante técnica es eficaz en el tensado del abdomen inferior, pero tiene escasa efectividad sobre la zona abdominal que se sitúa por encima del obligo. La cicatriz que ocasiona es más corta que la de una dermolipectomía abdominal completa, y además, no precisa dejar una cicatriz alrededor del ombligo.
  3. Si el exceso cutáneo y graso es acentuado, es necesario un tipo de intervención más completa, que sería una dermolipectomía propiamente tal. La cicatriz transversal en la parte baja del abdomen adopta la forma de una amplia “W” ondulada cuya parte central se encuentra en el límite del vello púbico y cuyos extremos llegan hasta cerca de las caderas. Toda la piel, entre los extremos de la incisión y el ombligo se reseca en línea recta, de modo que si hubiera una cicatriz vertical de cesárea o de apendicectomía, serían eliminadas junto con la piel sobrante. Se practica una incisión circular alrededor del ombligo -que permanece entonces adherido al plano muscular- y se libera la piel del abdomen superior hasta alcanzar el límite inferior de las costillas. Luego se fortalece la musculatura abdominal mediante la aproximación y sutura de los músculos rectos abdominales, cuando están separados. El ombligo se fija igualmente a la pared muscular para hacer que quede adecuadamente hundido. Una vez terminado este tiempo operatorio, se coloca a la paciente en posición semisentada para facilitar el descenso de la piel del abdomen superior hasta el pubis, procediéndose a la sutura de las incisiones en el abdomen inferior en varias capas. La sutura final externa es continua y se realiza dentro de la piel para evitar que se vean marcas de puntos posteriormente. Antes de cerrar totalmente, se practica un orificio de forma especial en la pared abdominal, a nivel del ombligo, que se hace emerger y se sutura a la piel del abdomen. Se colocan unos tubos finos de drenaje que se mantienen durante unos días y se coloca un vendaje adhesivo y compresivo que se reemplazará luego por una faja abdominal.
Las imágenes que se incluyen en este texto corresponden a la dermolipectomía abdominal completa.

La paciente puede levantarse el primer o segundo día postoperatorio y es dada de alta hospitalaria hacia el tercer día. En casa, debe realizar un reposo relativo, pudiendo reanudar en general su actividad normal hacia la tercera o cuarta semana.

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¿Qué cicatrices quedan?

La cicatriz resultante en la dermolipectomía abdominal completa suele constar de dos componentes:

  • La primera es una cicatriz inferior, que va desde un hueso de la cadera al otro, inclinándose hacia abajo en el centro para pasar sobre el pubis. Esta cicatriz, sujeta a la fuerte tracción que se precisa para aportar nueva tensión al abdomen, puede ensanchar algo y ser visible. En general, cuanto mayor sea la distancia entre el ombligo y el pubis, mayor será también la longitud de la cicatriz horizontal. El grado de visibilidad dependerá del tipo de cicatrización y de la tensión a la que está sometida la cicatriz.
  • La segunda es pequeña y aproximadamente circular, alrededor del ombligo. Esta es habitualmente de poca visibilidad al hallarse en la piel que circunda al ombligo, en la zona en la que ya se invagina hacia la profundidad. Generalmente se difumina bien con el tiempo.

En la dermolipectomía limitada, sólo queda la cicatriz inferior, pero con ramas laterales más cortas que en la técnica completa.

Este es el tipo más frecuente de configuración de las cicatrices. Sin embargo, no es universal. A veces es factible prescindir de alguna de ellas, o reducir su tamaño. Otras veces, en especial si hubiera cicatrices abdominales verticales, se puede resecar la antigua cicatriz vertical y el tejido sobrante con ella, estrechando de esta manera el abdomen lateralmente. Las modificaciones se llevan a cabo siempre que sea posible y que no vayan en detrimento de un buen resultado. Si hubiera modificaciones en su caso concreto, las comentaría previamente con Ud.

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¿Qué exámenes preoperatorios son necesarios?

Aparte de la historia clínica y de la exploración realizada durante la primera consulta y de posibles exámenes complementarios individuales, deberá acudir a una consulta de pre-anestesia para que le exploren y le indiquen las pruebas y análisis que son necesarios. Se suele solicitar un electrocardiograma y un análisis de sangre como ante cualquier intervención quirúrgica y puede estar indicado realizar una radiografía de tórax en pacientes de más de 40 años, o en fumadoras. Desde 15 días antes de la intervención, debe abstenerse de tomar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico o salicilatos {Aspirina® o sus derivados}, ya que favorecen el sangramiento quirúrgico y la formación de hematomas postoperatorios. También tienen este efecto los antiinflamatorios, la Vitamina E y el aceite de Onagra. Si necesita tomar alguna medicación, consúlteme antes de hacerlo. El día que se le haya señalado para la intervención, deberá acudir en ayunas, es decir, sin haber tomado ningún alimento -ni siquiera agua-, desde al menos 6 horas antes de la intervención. No debe aplicarse lociones o cremas de belleza, facial ni corporal, maquillaje, lápiz de labios y ojos, así como laca de uñas: lleve las uñas sin pintar. Se recomienda abstenerse de consumir bebidas alcohólicas desde tres días antes de la intervención. Si es Ud. fumadora, debería interrumpir el consumo de tabaco como mínimo 15 días antes de la operación. El consumo de tabaco añade riesgos muy significativos en esta intervención, no sólo en el ámbito anestésico, sino en el propio resultado de la cirugía. El ideal sería dejar de fumar unos 4 meses antes de la intervención. (Vea “complicaciones”, al final del documento).

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¿Qué anestesia se utiliza?

Para estas intervenciones se puede emplear anestesia general controlada, con monitorización (seguimiento electrocardiográfico, de saturación de oxígeno en sangre, tensión arterial y respiratorio). Este tipo de anestesia, realizada por un anestesiólogo competente y en un hospital moderno y bien dotado, ofrece los máximos índices de seguridad. En algunas pacientes seleccionadas, es factible realizar la intervención bajo anestesia epidural.

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¿Cuánto tiempo suele durar la intervención?

En general, entre dos a tres horas, dependiendo del tamaño del abdomen, el tipo de intervención a realizar, la cantidad de piel sobrante y la separación de los músculos rectos abdominales. Las suturas consumen una gran parte del tiempo, ya que deben realizarse meticulosamente, asegurándose de obtener una unión resistente de los rectos abdominales -cuando se sutura la musculatura- y esmerándose para obtener un perfecto afrontamiento de los bordes cutáneos para que la cicatriz sea lo mejor posible.

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¿Están satisfechas las pacientes con el resultado?

En cuanto a la situación y forma del abdomen, las pacientes suelen estar muy complacidas. En cuanto a las cicatrices residuales, su calidad varía considerablemente de paciente en paciente. Es necesario que previamente esté informada de que no se puede realizar una cirugía de este tipo sin que queden cicatrices. El cirujano realiza la sutura con el mayor cuidado, pero no se puede garantizar con seguridad la calidad de la cicatriz, ya que dependerá en gran medida de la cicatrización individual de cada paciente.

En general, la cicatriz alrededor del ombligo suele ser poco visible una vez transcurridos unos meses. La cicatriz inferior es larga y habitualmente más evidente, si bien se coloca de tal manera que pueda situarse dentro de los límites de la parte inferior de un bikini. Si fuera necesario, a los 6 a 12 meses de la operación, podría retocarse bajo anestesia local con el fin de intentar mejorar su situación y calidad. Al no tener que soportar tanta tensión como en la intervención original, hay mayores probabilidades de que la calidad cicatricial sea algo mejor, aunque no se pueda dar una seguridad sobre ésto.

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¿Cómo es el postoperatorio?

Al final de la intervención, se dejan unos drenajes y se coloca un vendaje adhesivo en el abdomen. Los drenajes evitan que se acumule sangre y líquido en el área operada, minimizando el riesgo de infección y reduciendo los cardenales en el postoperatorio. El postoperatorio es habitualmente poco doloroso, aunque los esfuerzos abdominales tales como la tos suelen producir molestias. Cualquier dolor puede ser tratado con analgésicos que le permitirán tener un postoperatorio confortable. Habrá también alguna molestia (presión, picor) causada por el vendaje adhesivo. Con frecuencia se colocan unas vendas en las piernas para evitar que se acumule sangre en ellas y reducir la posibilidad de problemas venosos. Con este mismo fin deberá mover con frecuencia los pies y los dedos de los pies mientras permanezca en cama. Es frecuente que se le mantenga al principio con las caderas semi-flexionadas para reducir la tensión en la zona abdominal. Le daremos de alta habitualmente al tercer día siguiente de la intervención, después de retirar los drenajes. Al darle de alta, deberá guardar un relativo reposo durante algunos días y tomar la medicación que se le indique. Mientras tenga puntos, no se podrá duchar, y durante estos días notará una sensación de tirantez en el abdomen. Entre el cuarto y sexto día se sustituye el vendaje elástico adhesivo por unas gasas a nivel del ombligo y de la cicatriz inferior, y una faja compresiva.

Los puntos se retiran dependiendo de los tipos de sutura que se hayan utilizado, desde el 5º día del postoperatorio hasta la tercera semana. Una vez retiradas todas las suturas ya podrá Ud. ducharse normalmente. Hacia las seis semanas puede reanudar una actividad normal. La actividad física más intensa, tal como deportes y gimnasia se deberá ir instaurando paulatinamente, de acuerdo con el criterio que le dicten las molestias que esta actividad le ocasione.

Es normal que durante los primeros días o semanas haya alguna hinchazón (edema), de modo que el abdomen disminuirá ligeramente de volumen posteriormente. Igualmente es normal que se produzcan algunos cardenales que irán desapareciendo en las primeras semanas, paulatinamente. Es absolutamente normal que la región inferior del abdomen, en especial en su parte central, se encuentre acorchada e insensible, durante un tiempo más o menos largo. Esto se debe a la sección inevitable de los pequeños nervios que dan sensibilidad a esta zona, y que tardarán en reinervarla. Pueden, en ocasiones, quedar alteraciones permanentes de la sensibilidad, (acorchamientos) sobre todo en la porción central del abdomen inferior.

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¿Qué inconvenientes y riesgos tiene la intervención?

El mayor inconveniente es la cicatriz transversal a nivel de la parte baja del abdomen, cuya visibilidad dependerá fundamentalmente de la calidad de cicatrización de cada paciente. Aunque la sutura se realiza con la mayor meticulosidad para que la cicatriz sea lo menos visible posible, la cicatriz es inevitable. Al estar sometida a tensión, puede tener tendencia a ensanchar. No obstante, en la mayor parte de las pacientes, al cabo de uno o dos años queda -después de palidecer- de una coloración parecida a la de la piel circundante, y si la cicatrización fue buena, de una visibilidad reducida. De todas formas, a veces puede ser ocultada, si no por un tanga, sí por un bikini. En algunas pacientes, los extremos de la cicatriz inferior pueden quedar abultados durante algún tiempo. Si esta alteración perdurara más de un año, es en ocasiones susceptible de corrección bajo anestesia local.

Durante algunos meses después de la intervención la piel de la mitad inferior del abdomen tendrá menos sensibilidad por la sección obligada de los pequeños nervios sensitivos. Debido a la disminución de la sensibilidad, debe tenerse cuidado en la exposición postoperatoria al sol durante este tiempo.

Esta intervención puede ver sus efectos desvirtuados por circunstancias que obliguen nuevamente a la piel abdominal a estirarse por encima de sus límites de elasticidad. Las causas más frecuentes serían un aumento significativo del peso corporal y/o un embarazo. Si tiene previsto quedarse embarazada en el futuro, es preferible que posponga esta intervención hasta después del embarazo.

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¿Qué complicaciones postoperatorias pueden surgir?

Ninguna intervención quirúrgica o tratamiento médico están libres de riesgos o de que se produzca alguna complicación. Sin embargo, el porcentaje de complicaciones no es elevado y está compensado por el resultado que se puede conseguir. Naturalmente, se toman las medidas necesarias para que el índice de complicaciones se mantenga reducido a un mínimo.

Aparte de las complicaciones de índole general, inherentes a cualquier intervención quirúrgica, las complicaciones mas frecuentes son las siguientes:

  • Puede aparecer un hematoma postoperatorio que exija su drenaje y evacuación. No es frecuente. Igualmente rara es una infección, que se combatiría con antibióticos y medidas locales, pudiendo llegarse a precisar cirugía.
  • En intervenciones como ésta, donde se realizan amplios despegamientos de la capa dermo-grasa, existe siempre un riesgo de seromas (acumulación de suero bajo la pared cutánea). Si ocurriera, pueden precisar de curas locales prolongadas, y en ocasiones, de cirugía adicional.
  • El amplio despegamiento cutáneo que requiere esta cirugía implica un riesgo de riego sanguíneo insuficiente, en especial en la porción central inferior de la piel abdominal, que constituye una zona de máxima tensión en la que a veces puede haber algún sufrimiento cutáneo. Si ocurriera, puede haber desde un retraso en la cicatrización hasta la pérdida de un segmento de piel de la parte inferior del abdomen, que podría requerir cirugía abdominal y comprometer, a veces de forma importante, el resultado estético. Este riesgo, normalmente poco probable, se incrementa notablemente en pacientes fumadoras. También se ha demostrado su mayor incidencia cuanto mayor es el sobrepeso de la paciente.
  • La zona del ombligo es otro punto más sujeto a retrasos de cicatrización y a infecciones. Si estos ocurrieran serán tratados localmente hasta su curación. Una infección a este nivel puede dar lugar a una cicatriz umbilical más visible. La calidad de la cicatriz alrededor del ombligo puede alterarse en el postoperatorio, bien expandiéndose o estrechándose, según la forma particular de cicatrizar de cada paciente.
  • La intervención refuerza la línea de unión entre las dos bandas musculares centrales del abdomen, dando una pared abdominal más tensa y firme. Sin embargo, en casos muy aislados podría ceder este refuerzo y excepcionalmente dar lugar a una hernia abdominal que podría requerir un nuevo procedimiento quirúrgico.
  • Si la calidad final de la cicatriz no fuera aceptable, puede precisarse en alguna paciente algún retoque postoperatorio -generalmente bajo anestesia local- una vez transcurridos 6 a 12 meses de la operación.
  • Ya se ha mencionado anteriormente la posibilidad de una cicatriz hipertrófica o queloidea que pudiera exigir la infiltración de corticoides en la cicatriz, o incluso una corrección quirúrgica secundaria a partir de los 6-12 meses de la intervención.
  • La producción de coágulos en las venas de la zona operada o en las extremidades inferiores pudiera ser causa de tromboembolismo pulmonar (coágulos que se desprenden de venas de las piernas o de la pelvis y que terminan taponando arterias pulmonares). Esta complicación es infrecuente pero potencialmente grave y puede requerir tratamiento médico intensivo. Las pacientes con mayor sobrepeso tienen un riesgo mayor de sufrir este tipo de complicaciones. La prevención de la formación de coágulos pasa por la utilización de medias de compresión, movilización precoz de la musculatura de las piernas, volver a caminar cuanto antes y por la administración de medicamentos anticoagulantes. El problema de los medicamentos anticoagulantes es que, a la vez que reducen el riesgo de formación de coágulos, aumentan significativamente el riesgo de hemorragias, hematomas o seromas.

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¿Dónde puedo obtener más información?

Internet es una de las mayores fuentes de información en la actualidad. Lo difícil es distinguir qué información es correcta y adecuada, y conseguir distinguir información imparcial, completa y veraz, de la propaganda. Uno de los mejores sitios que ofrecen información extensa sobre todo tipo de procedimientos de Cirugía Plástica es la página web de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

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Garantía:

No es posible ofrecer una garantía sobre el resultado de una intervención quirúrgica, excepto en que pondremos todo nuestro esfuerzo y conocimientos en conseguir el mejor resultado. Ningún procedimiento quirúrgico tiene éxito en el 100% de los casos. Las reacciones de cada paciente a la cirugía y su forma de cicatrizar son diferentes. La capacidad del cirujano se puede juzgar por su titulación, sus años de experiencia, su afiliación a Sociedades Profesionales reconocidas, la incidencia de complicaciones y la satisfacción de sus pacientes.

En caso de que esta información no hubiera contestado todas sus preguntas, no dude en consultar lo que crea necesario. El propósito de este documento es ayudarle para tomar su decisión con un conocimiento adecuado de las ventajas, posibilidades y posibles inconvenientes y riesgos de esta técnica. Cualquier consejo o comentario que se le haga a Ud. personalmente tiene siempre prioridad sobre lo que aquí se especifica, ya que este texto está redactado de modo general.

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