Reducción de Pecho

La Mamoplastia de Reducción o Plastia Mamaria de Reducción (Reducción de Pecho) es la intervención que se lleva a cabo para reducir y elevar un pecho excesivamente voluminoso.

 

La plastia mamaria de reducción es la intervención de Cirugía Estética que se lleva a cabo para reducir el tamaño de un pecho excesivamente grande en relación con el cuerpo. Con ella se logra mejorar y hacer más confortable la actividad física, reducir las molestias causadas por el peso -principalmente en los hombros, la nuca y la espalda-, facilitar la elección de ropa para vestir y de trajes de baño y mejorar el aspecto individual. Unas mamas demasiado grandes y/o caídas llaman excesivamente la atención y -al igual que un pecho excesivamente pequeño- pueden llegar a ser la causa de una considerable afectación emocional. Las regiones mamaria y abdominal han adquirido en los últimos decenios una importancia relevante en la imagen corporal debido a la creciente libertad sexual y a la mayor exposición corporal en playas y en la moda actual. Por ello cualquier alteración ostensible de forma y tamaño puede tener una gran influencia en la propia estima. El significado emocional de la mama se debe a que no sólo simboliza el papel de madre y los sentimientos maternales asociados sino que representa además la región más destacada de la sexualidad femenina, región clave de la atracción heterosexual. El grado de afectación emocional que puede llegar a causar un pecho excesivo -al igual que uno demasiado pequeño- es algo que sólo pueden llegar a compartir plenamente otras mujeres con el mismo problema. A las demás personas les es difícil comprender el grado de sufrimiento que esta situación conlleva para la paciente. La corrección de las alteraciones de tamaño y forma están justificadas desde el punto de vista psicológico, logrando en la gran mayoría de las pacientes mejorar la sensación de bienestar.

 

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¿Cuándo está indicada una intervención de plastia mamaria de reducción?

Las indicaciones se deducen de lo anteriormente dicho: cuando la paciente acusa molestias debidas al peso del pecho, cuando su volumen constituye una limitación para la actividad física o el deporte y acarrea problemas en el vestir, o cuando afecta psicológicamente por su desviación del patrón estético. Ahora bien, como no es posible realizar una plastia mamaria de reducción sin dejar cicatrices que serán visibles durante un tiempo más o menos largo, el resultado en cuanto a la mejoría del tamaño y la forma debe compensar la presencia de cicatrices, que deben ser aceptadas por la paciente. En realidad, la mejoría estética compensa prácticamente siempre las secuelas cicatriciales, salvo en aquellas pacientes con una sensibilidad y aversión exageradas hacia la presencia de una cicatriz. Aunque en principio se prefiere no intervenir antes de que se haya estabilizado el crecimiento y los cambios de peso juveniles, -lo que sucede hacia los 18 a 20 años-, hay pacientes con hipertrofias postpuberales considerables en las que está indicado realizar una plastia mamaria de reducción hacia los 16 años, ya que, aparte de dificultar la actividad deportiva y producir alteraciones de la columna vertebral, pueden producir un impacto psicológico muy profundo, precisamente a la edad de los primeros contactos con el sexo opuesto.

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¿Cómo se realiza la intervención?

Durante la operación, el cirujano desplaza hasta su sitio correcto el complejo de areola y pezón, reduce el tejido mamario sobrante y readapta la piel de la mama a su nuevo contenido.
En principio, las técnicas de plastia mamaria de reducción o corrección de flacidez requieren:

  1. Elevar la areola y pezón a su localización ideal, cuidando que exista una vascularización adecuada para asegurar su preservación.
  2. Mantener las conexiones entre la mayor parte del tejido mamario remanente y el pezón, para intentar permitir una lactancia posterior, lo que podría tener importancia desde el punto de vista psicológico. Si la elevación del pezón fuera muy importante o hubiera que resecar una gran cantidad de tejido mamario [es decir, en las llamadas “gigantomastias”], la viabilidad de la areola y el pezón podrían estar comprometidas. En estos casos la areola y el pezón se movilizan como un injerto, en cuyo caso sí se interrumpen las conexiones entre el pezón y el tejido glandular residual.
  3. El exceso de glándula mamaria debe resecarse correctamente para obtener un adecuado contorno de la mama y procurando mantener al máximo las conexiones de la glándula con la piel, ya que la mama es en realidad una glándula cutánea
  4. En lo posible, se deben intentar conservar los nervios que van hacia la areola para preservar en lo posible la sensibilidad táctil y erótica. A pesar de ello y por necesidades de resección de la glándula, en algunas pacientes se podrá reducir o incluso perder la sensibilidad de la areola y pezón. Esta pérdida suele ser sólo temporal. Sin embargo, no suele constituir un gran inconveniente, ya que en aquellas pacientes con mamas muy grandes y/o caídas, la sensibilidad ya suele ser precaria o molesta antes de la intervención. En caso de que se requiera movilizar las areolas como injertos, la pérdida de sensibilidad suele ser muy importante.
  5. En pacientes con areolas excesivamente grandes, éstas se reducirán a un tamaño normal.
  6. Las cicatrices deben ser lo más limitadas posible, sin cruzar la línea media, ya que impedirían llevar escotes amplios. En general, se procura que no rebasen los límites de un bikini, aunque esto depende mucho de la amplitud de la base de la mama.

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¿Qué cicatrices quedan?

La cicatriz resultante suele constar de tres componentes:

  • La primera, circular, alrededor de la areola. Esta es habitualmente de poca visibilidad al hallarse en la zona de cambio de coloración entre la piel oscura areolar y la piel mamaria más blanca.
  • La segunda es vertical, desde la areola hasta el surco submamario, y generalmente se difumina bien con el tiempo.
  • La tercera es horizontal, en el surco submamario. No suele rebasar la base original de la mama y no cruza la línea media. Suele ser más visible que las anteriores. La mayor parte de las suturas cutáneas se realizan por dentro de la piel a objeto de reducir al mínimo las marcas de puntos. Por supuesto, a mayor anchura de la base mamaria previa a la operación, mayor será también la longitud de la cicatriz horizontal.

Este es el tipo más frecuente de configuración de las cicatrices. Sin embargo, no es universal. A veces es factible evitar alguna de estas cicatrices, o modificar su situación. Esto se hace siempre que sea posible y que no vaya en detrimento de la forma final del pecho. Si hubiera modificaciones en su caso concreto, las comentaríamos con Ud. previamente.

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¿Qué exámenes preoperatorios son necesarios?

Aparte de la historia clínica y de la exploración realizada durante la primera consulta y de posibles exámenes complementarios individuales, se debe realizar un electrocardiograma y un análisis de sangre como ante cualquier intervención quirúrgica. Puede estar indicado realizar una radiografía de tórax en pacientes de más de 35 años, o en fumadoras. Desde 15 días antes de la intervención, debe abstenerse de tomar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico o salicilatos {Aspirina® o sus derivados}, ya que favorecen el sangramiento quirúrgico y la formación de hematomas postoperatorios. También tienen este efecto los antiinflamatorios, la Vitamina E y el aceite de Onagra. Si necesita tomar alguna medicación, consúltenos antes de hacerlo. El día que se le haya señalado para la intervención, deberá acudir en ayunas, es decir, sin haber tomado ningún alimento -ni siquiera agua-, desde al menos 6 horas antes de la intervención. No debe aplicarse lociones o cremas de belleza, facial ni corporal, maquillaje, lápiz de labios y ojos, así como laca de uñas: lleve las uñas sin pintar. Se recomienda abstenerse de consumir bebidas alcohólicas desde tres días antes de la intervención. Si es Ud. fumadora, debería interrumpir el consumo de tabaco quince días antes de la intervención, aunque lo ideal es dejar de fumar completamente al menos tres meses antes de la operación. El consumo de tabaco supone un riesgo añadido importante que reduce -a veces de forma considerable- la viabilidad de los tejidos.

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¿Qué anestesia se utiliza?

Para estas intervenciones se emplea anestesia general controlada, con monitorización (seguimiento electrocardiográfico, de saturación de oxígeno en sangre, tensión arterial y respiratorio). Este tipo de anestesia, realizada por un anestesiólogo competente y en un hospital bien dotado, ofrece los máximos índices de seguridad.

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¿Cuánto tiempo suele durar la intervención?

En general, entre dos horas y media a cuatro horas, dependiendo del tamaño y la previa forma de la mama. En general, las hipertrofias más importantes requerirán mayor tiempo de intervención. Las suturas consumen una gran parte del tiempo, ya que deben realizarse meticulosamente, cuidando el detalle para que la cicatriz sea lo mejor posible.

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¿Influye el momento menstrual en la intervención?

Durante los tres o cuatro días que anteceden a la menstruación el pecho se ingurgita, se produce una dilatación venosa y las mamas suelen estar más tensas. Al iniciarse la regla, el pecho comienza el retorno a la normalidad. Aunque no es un factor determinante, es preferible evitar esos días en la programación de la fecha operatoria, si fuera posible. Si la intervención se prevé para uno de estos días, infórmenos para intentar modificar la fecha.

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¿Es necesaria una transfusión de sangre?

Es excepcional que una paciente precise una transfusión. Sin embargo, si durante la cirugía ocurriera un sangramiento excesivo y el equipo de anestesia determinara que es necesaria una transfusión, ésta deberá realizarse.

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¿Se examina la glándula mamaria en la operación?

La intervención permite examinar parte de la cara profunda de la glándula mamaria, y el área del hemisferio inferior. Si hubiera alguna zona sospechosa de quistes o de otra patología, se resecaría durante la operación. Discutiremos previamente con Ud. si desea que envíe el tejido mamario al patólogo para su examen, en caso de que no se evidencie alteración alguna, pero su análisis sistemático es la norma a seguir. Si durante la intervención encontramos algún tipo de alteración, siempre se envía a analizar para seguridad de la paciente.

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¿Están satisfechas las pacientes con el resultado?

En cuanto a la situación y forma de la mama, las pacientes suelen referir un alto grado de satisfacción. En cuanto a las cicatrices residuales, su calidad varía considerablemente de paciente en paciente. Es necesario que previamente esté informada de que no se puede realizar una cirugía de reducción mamaria sin cicatrices. El cirujano realiza la sutura con el mayor cuidado, pero no se puede garantizar con seguridad la calidad de la cicatriz, ya que dependerá en gran medida de la cicatrización individual de cada paciente. En cuanto a la forma, dado que la intervención se realiza con un marcaje y planeamiento preoperatorio exacto, en general se obtiene un resultado razonablemente simétrico. Ahora bien, no existe una mujer cuyas mamas sean absolutamente iguales de posición, forma y tamaño. Si existiera una asimetría preoperatoria, se procurará su corrección, pero puede repercutir en una asimetría o variación en el postoperatorio. En general, la cicatriz alrededor de la areola suele ser poco visible debido al cambio de color de la piel. Igualmente, la cicatriz vertical suele palidecer con el tiempo y hacerse poco visible. La cicatriz del surco submamario, habitualmente tiene mayor visibilidad que las anteriores. Si le preocupara, a los 6 a 12 meses de la operación, puede retocarse bajo anestesia local con el fin de mejorar su situación y calidad. Al no tener que soportar tensión como en la intervención original, hay mayores probabilidades -si bien no seguridad- de que la calidad cicatricial sea mejor.

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¿Cómo es el postoperatorio?

Al final de la intervención, se dejan unos drenajes y se coloca un vendaje adhesivo en el tórax. Los drenajes evitan que se acumule sangre y líquido en el área operada, minimizando el riesgo de infección y reduciendo los cardenales en el postoperatorio. La paciente es dada de alta habitualmente al día siguiente o a los dos días de la intervención, después de retirar los drenajes. En intervenciones sobre mamas muy grandes o caídas, puede ser precisa una segunda noche de estancia hospitalaria. Entre el tercer y cuarto día se sustituye el vendaje elástico adhesivo por unas gasas a nivel del pezón y de las suturas y se le coloca un sujetador adecuado. Los puntos se retiran, dependiendo de los tipos de sutura que se haya utilizado, desde el 51 día del postoperatorio hasta la tercera semana. Una vez retiradas todas las suturas ya podrá Ud. ducharse normalmente.

  • El postoperatorio es habitualmente indoloro. Algunas pacientes acusan alguna molestia hacia las zonas axilares, y las incomodidades causadas por el vendaje adhesivo.
  • A los pocos días de la operación ya puede reanudar su vida normal, salvo ejercicios de elevación de los brazos. Hacia las seis semanas puede reanudar toda actividad de gimnasia y movimientos, incluyendo la actividad deportiva y sexual.
  • Es normal que durante los primeros días o semanas haya una cierta hinchazón (edema), de modo que la mama disminuirá ligeramente de volumen y de situación hasta que haya asentado. Igualmente es normal que se produzcan algunos cardenales que irán desapareciendo en los próximos días paulatinamente. En cuanto a la sensibilidad de areola y pezón, actualmente utilizamos una técnica que consigue preservarla en la mayoría de los casos. Si al principio notara alguna alteración, suele recuperarse en los próximos meses en un alto porcentaje de las pacientes.

Una vez operada, le entregaremos una información más detallada y específica sobre los cuidados que deberá seguir.

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Con el tiempo, ¿se me volverá a caer el pecho?

La reducción de volumen y peso hacen que el pecho sufra menos la acción de la gravedad que antes. Sin embargo, la mama es una glándula cutánea, y según cede la piel, descenderá. El grado de descenso depende obviamente del tiempo transcurrido y del tamaño de la glándula, pero también de la calidad y elasticidad de la piel, de la tendencia al deslizamiento de los tejidos y de otros factores. Para limitar el descenso mamario postoperatorio, en las pacientes en que esté indicado y sea factible, realizamos un anclaje de la glándula mamaria al músculo pectoral. De esta forma, se le da a la mama otro soporte, además del cutáneo. El músculo pectoral, a diferencia de la piel, casi no cae con el paso de los años, con lo que la fijación de la glándula a él da un pecho de forma y situación más duradera.
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En las pacientes cuya piel tienda a distender, puede elongarse la piel inferior de la mama. Eso produce un alargamiento de la cicatriz vertical, dando la impresión falsa de areolas demasiado altas cuando en realidad lo que ocurre es que está descendiendo el polo inferior de la mama, lo que podría requerir correcciones posteriores.

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En caso de embarazo, ¿qué ocurre con la mama? ¿Puedo dar el pecho?

Las mamas grandes, paradójicamente, no suelen ser buenas productoras de leche materna. La intervención necesariamente corta parte de los conductos galactóforos (que conducen la leche hacia el pezón). Esto puede causar una disminución importante de la capacidad de producción de leche. El embarazo supone un aumento de volumen mamario con distensión de la piel, que suele recuperarse parcialmente después de la lactancia. Este proceso puede provocar una caída de la mama. En algunas pacientes puede haber incluso una involución con pérdida de parte del volumen mamario tras el embarazo, como también ocurriría si no se hubiese operado. Sin embargo, la lactancia no está totalmente contraindicada y de hecho, existen algunas pacientes que después de la intervención han tenido niños y han podido dar de mamar con normalidad.

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¿Qué complicaciones postoperatorias pueden surgir?

Aparte de las complicaciones comunes a cualquier intervención, hay algunas propias de este tipo de cirugía. Aunque no son frecuentes, conviene que conozca cuales son las que tienen una mayor incidencia:

  • Puede aparecer un hematoma postoperatorio que exija su drenaje y evacuación. No es frecuente. Igualmente rara es una infección, que se combatiría con antibióticos y medidas locales.
  • El punto de confluencia de la cicatriz vertical con la horizontal constituye una zona de tensión en la que se puede acumular más fácilmente un pequeño hematoma o licuarse algo del tejido graso alrededor de los puntos internos. Si esto ocurre, estos puntos se suelen tolerar mal, lo que puede dar lugar a que se abra una zona de la cicatriz a este nivel. Esta complicación ocurre en aproximadamente el 8% de las pacientes sometidas a reducción mamaria, requiriendo la eliminación de algunos puntos y curas locales. En general, esta zona se cierra espontáneamente con el tratamiento local adecuado al cabo de 3 a 6 semanas, sin que por ello la cicatriz remanente sea más visible a largo plazo. Sin embargo, no es excepcional que pueda requerir en alguna paciente un retoque postoperatorio después de 6 a 12 meses de la operación.
  • Un problema que ocurre a veces en pacientes de piel poco elástica, es la elongación de la piel por debajo de la areola que cede ante la tensión producida por el peso de la glándula. Cuando eso ocurre, se elonga la cicatriz vertical, produciendo la sensación de que las areolas están demasiado altas. Si sucediera, podría requerirse la resección de un huso de piel horizontal adicional -generalmente bajo anestesia local- una vez pasado un mínimo de seis meses de la intervención principal.
  • En algunas pacientes, la cirugía puede ocasionar alteraciones en la pigmentación de las areolas, con cambios o pérdida de la pigmentación normal.
  • Aunque se toman todas las medidas para intentar procurar el máximo de simetría, cierto grado de asimetría mamaria es normal en la mayoría de las mujeres y es imposible obtener una simetría absoluta. Las diferencias de curación, de tracción cicatricial, de elasticidad cutánea, de reabsorción parcial de tejidos, etc., pueden producir asimetrías postoperatorias.
  • Una complicación más importante es la pérdida o necrosis de la areola y del pezón. Según estadísticas internacionales y según las diferentes técnicas empleadas, esto ocurre en aproximadamente un 2% de las pacientes. La técnica que actualmente practicamos da unas cifras aún inferiores. Es, por tanto, poco probable que suceda. En caso de ocurrir, podría requerir una reparación con injertos de piel, ya sea de la zona alta del muslo, de detrás de la oreja o de los labios menores de la vulva, para reconstruir la areola y pezón y producirá un detrimento estético de la mama. Este tipo de complicaciones es significativamente más alto en pacientes fumadoras. Los pezones muy grandes tienen un mayor consumo de oxígeno y por lo tanto, su riesgo de lesión es superior. Las cicatrices previas en la mama también pueden comprometer el riego y poner en riesgo la areola y el pezón.
  • Son posibles las alteraciones o la pérdida de la sensibilidad en la zona intervenida. Aunque suelen mejorar con el transcurso del tiempo, en algunas ocasiones estas alteraciones pueden ser permanentes.
  • Ya se ha mencionado anteriormente la posibilidad de cicatrices hipertróficas o queloideas que pudieran exigir la infiltración de corticoides en la cicatriz, o una corrección secundaria. Alguna irregularidad o defecto localizado del contorno inferior de la mama a nivel del surco submamario pudiera precisar una revisión de la cicatriz a partir de los 6 meses de la intervención.
  • Dolor: La reducción mamaria puede no mejorar el dolor de espalda, cuello y hombros. Las cicatrices anormales, tanto en la piel como en los tejidos profundos, pueden ser causa de dolor.
  • Riesgo de cáncer: La cirugía de reducción mamaria no tiene relación con enfermedades mamarias ni con el cáncer mamario. Sin embargo, tampoco le protegerán contra ellas. Debe continuar vigilándose periódicamente y sometiéndose a los controles que su ginecólogo le indique.
  • Insatisfacción con el resultado de la intervención: Existe la posibilidad de un resultado poco satisfactorio en la cirugía mamaria, o de que el resultado no se ajuste a sus expectativas, en cuanto al tamaño y/o la forma de las mamas.
  • La producción de coágulos en la pelvis o en las extremidades inferiores pudiera ser causa de tromboembolismo pulmonar (coágulos que se desprenden de venas de las piernas o de la pelvis y que terminan taponando arterias pulmonares). Esta complicación es infrecuente pero potencialmente grave y puede requerir tratamiento médico intensivo. Las pacientes con mayor sobrepeso o cuando la cirugía es muy prolongada, tienen un riesgo mayor de sufrir este tipo de complicaciones. La prevención de la formación de coágulos pasa por la utilización de medias de compresión, movilización precoz de la musculatura de las piernas, volver a caminar cuanto antes y por la administración de medicamentos anticoagulantes. El problema de los medicamentos anticoagulantes es que, a la vez que reducen el riesgo de formación de coágulos, aumentan significativamente el riesgo de hemorragias, hematomas o seromas./li>

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¿Dónde puedo obtener más información?

Internet es una de las mayores fuentes de información en la actualidad. Lo difícil es distinguir qué información es correcta y adecuada, y conseguir distinguir información imparcial, completa y veraz, de la propaganda. Uno de los mejores sitios que ofrecen información extensa sobre todo tipo de procedimientos de Cirugía Plástica es la página de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

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¿Qué garantía existe?

No es posible ofrecer una garantía sobre el resultado de una intervención quirúrgica, excepto en que pondremos todo nuestro esfuerzo y conocimientos en conseguir el mejor resultado. Ningún procedimiento quirúrgico tiene éxito en el 100% de los casos. Las reacciones de cada paciente a la cirugía y su forma de cicatrizar son diferentes. La capacidad del cirujano se puede juzgar por su titulación, sus años de experiencia, su afiliación a Sociedades Profesionales reconocidas, la incidencia de complicaciones y la satisfacción de sus pacientes.

En caso de que esta información no hubiera contestado todas sus preguntas, no dude en consultar lo que crea necesario. El propósito de este documento es ayudarle para tomar su decisión con un conocimiento adecuado de las ventajas, posibilidades y posibles inconvenientes y riesgos de esta técnica. Cualquier consejo o comentario que se le haga a Ud. personalmente tiene siempre prioridad sobre lo que aquí se especifica, ya que este texto está redactado de modo general.